Separacion de bienes

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Generalmente el dinero o los bienes matrimoniales es un tema que las parejas evitan. Sienten que es un terreno que de alguna manera los aparta del amor y que rompe el entorno mágico que rodea la relación. Sin embargo, tarde o temprano quienes creen que los problemas de dinero se pueden resolver de manera mágica o que son secundarios en el matrimonio, suelen chocar con una realidad distinta.




Antes de la formalización de un matrimonio, se debería decidir entre la separación de bienes o bienes gananciales, cómo se repartirían los bienes en caso de disolución, qué ocurre con las herencias, qué bienes se considerarían propiedad de cada uno y qué pasaría en caso de tener deudas. La sociedad conyugal es una sociedad de bienes que se forma entre los cónyuges por el hecho de contraer matrimonio.

Es posible hacer una separación de bienes estando casados aún?

Si  es posible disolviendo la sociedad conyugal. La “sociedad conyugal” solo tiene que ver con los bienes y no con el matrimonio, el cual sigue intacto después de haber disuelto la sociedad de bienes.

En caso de un divorcio, qué bienes no forman parte de la sociedad conyugal?

En el proceso se miran algunas causales entre las cuales figuran una donación, herencia o legado a uno de los cónyuges, con la condición precisa de que en las cosas donadas, heredadas o legadas, no tenga la administración el otro. Con respecto a las cosas donadas, heredadas o legadas, se observarán las disposiciones de los artículos 231, 232 y 239 de la ley sobre el divorcio. Serán exclusivamente de cada cónyuge los frutos de las cosas que administra y todo lo que con ellos adquiera. Si en las capitulaciones matrimoniales se hubiere estipulado que uno de los cónyuges administre separadamente alguna parte de sus bienes, se aplicarán a esta separación parcial las reglas del artículo precedente. También pueden seguir casados y solicitar la disolución de bienes a través de la autoridad competente.

Pasos para disolver la sociedad conyugal.

Ante un notario público:

El trámite es muy sencillo y puede realizarse siempre que ambos estén de acuerdo en disolver la sociedad conyugal. Una vez presentada la petición y reconocidas en el mismo acto las firmas y rúbricas de ustedes ante el notario, este los convocará a asistir a una audiencia de conciliación para diez días más tarde, durante la cual deben ratificar o no su deseo de dar por terminada la sociedad conyugal. Si se ratifica su voluntad, el notario levanta un acta, la que, una vez protocolizada, deberá ser presentada en el Registro Civil del cantón donde ustedes contrajeron matrimonio, a fin de que se subinscriba al margen del acta respectiva. Una vez hecho, se lleva el acta a la notaría para que se margine.

Ante un Juez de lo civil:

Si su cónyuge se opusiese a la disolución, usted podría recurrir a la vía judicial, aunque si los dos están de acuerdo podrían también escoger esta vía. El trámite es muy sumario y son solo tres las razones que su cónyuge podría alegar para que el juez no apruebe la disolución: incompetencia del juez, falta de personería de una de las partes o inexistencia de la sociedad conyugal. En cualquiera de los casos debe acompañar el original del acta matrimonial. No está  de más decir que para estos efectos no importa si existen hijos, menores de edad o no.

 

 

 


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